. _ ……… …… Lo inmarcesible
Rexistencialismo
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Las estaciones giran sin llamar a la puerta, llegan con la promesa de un cambio incapaz de cambiar esa mirada empecinada en que el tiempo no logre hacer su trabajo hacia la distancia.
Se presenta el estío con un aire pleno de tallos tiernos, luces ostentosas, colores como promesas de un corazón joven. Libros nuevos, nuevos destinos, nuevas para ti que se me quedan en los labios mientras recojo tus pasos de nuevo. No quiero que se cierre este sendero que llegó hasta nosotros, donde decíamos sin decir tantas veces que es imposible no recordarte.
Praia de Carreiro, su sosiego siempre carga una brizna de pena. Charcas como espejos líquidos. Cuevas de algas oscuras, vuestro aliento suspendido en cualquier movimiento del agua anticipando nuestros pasos.
El ojo buscando, calibrando la emoción. El cangrejo, el poder de su pinza. La anémona, el hallazgo de su abrazo en los ojos infantiles. La viveza inaudita del pez embalsado. Cada marea parecía renovar sus milagros para nosotros.
La mochila y sus cercos de salitre mezcla en su barriga alguna concha olvidada con los rastros mínimos de varios arenales, como si fuera una memoria refinada que intento reconstruir sobre el tono de tu piel, una página donde convocarte regularmente.
Las olimpiadas en la orilla, el grito anticipando la ola, cada combate de sumo sobreactuado. Los helados chorreando en dedos ajenos. La silueta infantil congelada bajo los fuegos artificiales… todo eso acaba cuando a la vida le pongo un condicional al que le falla la primera premisa.
Será por eso que en este mundo descosido que me has dejado sigo buscando esas grietas donde encontrar tu sonrisa, en esos cientos de fotografías inéditas que aún conservo por todo mi ser. Por eso vuelvo a esta playa a ver si me olvido de mi. Nuestras manos levantando piedras en la orilla. Lo inmarcesible es un afán cuando se trata de ti.